viernes, 5 de marzo de 2021

Mi hipocondría

 Ya empiezo a ver las cosas de otro color. Va a ser difícil, pero voy a hacerme amiga de mi mente. A veces me juega malas pasadas. Pero nada, dejaré que fluya. Me haré su amiga. Al final, ir en contra siempre hace que vaya a peor.

Mi mente es muy hipondriaca. A lo mínimo que se me acelera el corazón, ya pienso que me voy a morir. A lo mínimo que me duele la tripa, ya pienso que estoy enferma. Pero, aunque no me pase nada, mi mente intenta encontrar razones para estar mala. Quiero parar eso. Quiero cambiar eso. Sé que no me hace nada de bien, pero luchar contra ello no me ayudará. Quiero dialogar, quiero aprender por qué está ahí. ¿Qué es lo que me da miedo? ¿Me da miedo morir y por eso tengo hipocondría? 

Hay veces que estoy tan bien y de repente mi mente empieza a pensar cosas malas. Empieza a pensar que estoy enferma cuando no lo estoy. Le digo que pare pero no me hace caso. Ella sigue a su bola y es un círculo vicioso. Hay veces que me he tenido que esforzar enormemente para salir a patinar porque mi mente no hacía más que decirme que si iba muy rápido patinando o hacía demasiado ejercicio mi corazón podía cansarse. Estoy sana, de verdad, estoy sana. Intento convencerme de que estoy sana. Pero ese no es el camino. El camino es preguntarle a mi hipocondría "¿por qué estás ahí?". Es el camino para todo, conversar, hablar, discutir y llegar a un acuerdo. Así que eso voy a hacer con ella.

Me miro al espejo y me veo sana, pero siento que una sombra con una vocecita me persigue diciéndome que algo va mal, y eso es mentira. Es como una persona con esquizofrenia, que tiene alucinaciones y necesita distinguir qué es lo real y qué no. Algo parecido, pero con los pensamientos. Sé que no estoy enferma. Así que tendré que observarlos, para entenderlos. Cada vez que salgan esos pensamientos a mi cabeza tendré que aprender a observarlos, como si fuesen una película. Intentar ver de dónde vienen y por qué. Y lo más importante, ¿merece la pena hacerles caso? Sí, pero hasta un cierto punto. Ignorarlos no es el buen camino, sino absorverlos cuando sea oportuno y no hacerlo cuando no.

Yo me encuentro bien, puedo patinar, puedo hacer todo, así que no tendría por qué preocuparme. Pero lo hago, sin querer..

Voy a hablar con mi hipocondría y voy a llegar a un acuerdo, porque yo no puedo vivir pensando continuamente que me voy a morir.

Que estoy ilusionada con mi vida no, eso tendria que ser suficiente para agarrarme a la vida.

Quiero vivir, no quiero pensar que me voy a morir.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Hoy estoy cansada de tanto estímulo.

No sé qué narices me pasa. Por todo me siento mal. Quería ir a patinar, por la mañana, de verdad quería ir. No he ido. Me siento demasiado bien en casa. Mis piernas me gritan que vaya a patinar y mi mente me grita que descanse en casa.

Me he levantado plof. Estoy cansada, muy cansada. Hoy voy a limpiar mi habitación y ordenarla. Necesito sentirme en orden y sin ese aura de toxicidad. He ido tres veces a hacer cacas. El fin de semana me va a venir la regla y estoy últimamente con una verborrea y una hiperactividad mental que no me para nadie. Son épocas. Y quiero hacer ejercicio, pero mi mente me dice que descanse. Qué oportuna es la vida, que cuando te encuentras con más energía física para mover las piernas, es cuando mentalmente estás hecho una mierda.

Todo desde el examen. No sé por qué no puedo quitármelo de la cabeza. Supongo que mi  Asperger está al ataque, ¿no? Puntos rojos por todas partes cuando el noventa por cien son puntos verdes. Lo noto. Si voy a patinar me siento mal. Si me quedo en casa también me siento mal. ¿Dónde me siento bien? ¿Qué quiero hacer? No quiero estudiar, no quiero ir a patinar, no quiero quedarme en casa, pero a la vez quiero hacer todo. Por eso me voy a ordenar la habitación y sentirme limpia. Y me voy a duchar. Voy a fregar, voy a limpiar el polvo y voy a ponerme música y a cantar. Es la mejor medicina.

Lo que pasa es que hay veces que me bloqueo. ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué esta bien? Estoy en un bloqueo. No sé cómo salir de él. Pero lo haré. Creo que necesito un día en casa. Sin salir. Estoy sobresaturada otra vez de tanta gente. Si dentro de casa pudiese patinar lo haría. Ese es el problema, que para patinar tengo que salir fuera de casa y hoy puede más el no querer ver a la gente. Estoy muy bien aquí en la burbujita de mi cuarto, no necesito relacionarme. Hoy no. Mañana será otro día. Hoy estoy cansada de tanto estímulo. 

 

martes, 2 de marzo de 2021

Una mierda de día.

 Qué mierda de día.

Se me han caído las llaves del piso de mi madre al suelo. Un señor las ha cogido y me llamaba a gritos para dármelas. Ocho veces o así me ha llamado hasta que me he dignado en girarme para ver qué quería. No me quería girar. Sólo quería huir. Tenía miedo de que pudiese venirme a violarme o a acuchillarme o algo así. Porque, ¿eso tenemos que pensar las chicas cuando salimos a la calle a oscuras, no? Tenemos que pensar que nos pueden violar. Es injusto. ¿Por qué no nos podemos fiar de la gente? Mi Asperger no me ayuda en todo esto. No sé cuándo hay que pensar bien de la gente o pensar mal. No sé cuándo hay que intuir que una persona te pueda querer hacer daño. ¿Se puede intuir eso? Yo no sé.

No lloro por no haberme girado. Lloro porque me entristece que tengamos que ser así. Finjimos, finjimos, finjimos. Aquí puedes ser tú y aquí no. Aquí puedes pensar esto y aquí no. Con 13 pensaba que los profesores querían manipularme. Si me haces caso está bien, si no está mal. Con mis padres igual. Si les hacía caso bien, si no, mal. ¿Es que no puedo hacerme caso a mí misma? Eso me preguntaba. ¿Cuándo voy a poder hacerme caso a mí misma? No quiero ser una marioneta. El caso es que lo somos. ¿Por qué tengo que pensar que una persona con tatuajes y piercings podría hacerme daño? ¿Por qué es más seguro que un hombre ande por la noche a que lo haga una mujer? ¿Es que acaso somos más débiles o nos necesitan tener vivas porque sin nosotras no pueden vivir? No sé. Me da tanta rabia esto... Tener que vivir bajo "mentiras". 

Lloro por impotencia. Gritarle al mundo que también estoy aquí, que si pone tantas normas sociales algún día voy a acabar harta. Que no puedo más. Que cuando entro a un sitio, tengo que seguir unos pasos. Que cuando voy a otro, tengo que seguir otros. Me siento robotizada y no puedo más. Quiero ser yo y algo me dice que no puedo y no puedo más.

Una mierda de día. Necesitaba volver por aquí. Hacerme caso por una vez en la vida y sacar todo lo que llevo dentro porque si no la jaula un día explota y eso no puede pasar. Hay que sacar las cosas. Hay que escucharse, jolín. Todo el mundo quiere ser escuchado. Con 13 años pensaba que las amigas están por estar. Amigas a modo de pegatina. No te escuchan, simplemente hacen bulto. Hoy en día sé que no es así, pero, ¿por qué tenemos que hacer las cosas por qué es lo que se lleva? ¿Por qué no podemos hacer lo que verdaderamente sentimos? Jolín, que somos humanos, que nuestro corazón sufre si nos robotizamos. Yo quiero una vida con sinceridad, con lealtad, con confianza, pero parece que todo son mentiras, hasta en el poder. Alucinante. 

Una mierda de día.


Consecuencias académicas de ser literal.

Ya me han dado todas las notas del primer cuatrimestre, que, por cierto, estoy acabando la carrera. El curso que viene el máster. No me lo creo. La verdad es que me apetece terminar. Supongo que por liberarme un poco del estrés de los exámenes  y de las consecuencias que a veces mi súper planificación y literalidad pueden tener. Las notas han ido bien. He aprobado 5 asignaturas de 6. Visto con perspectiva, está muy bien, aunque a mi me da rabia. Llevo todo este día enrabietada. Ayer me di un sofocón tremendo. No paraba de llorar. He suspendido la asignatura más fácil, ¿os lo podéis creer? Mi literalidad me jugó una mala pasada en ese examen y suspendí. Necesito terminar para que mis rasgos Asperger puedan ser un beneficio, no un impedimento. Aun así, aunque las cosas no estén saliendo como yo quiero (inflexibilidad) estoy contenta. Me voy adaptando. Intento ser menos rígida, aunque a veces no pueda evitarlo.

Veréis, yo quería sacarme la carrera en junio. Ahora tendrá que ser en septiembre. La razón de haberme metido esa presión para sacarla en junio es porque quería asegurarme de que podría entrar al máster. Ahora voy con incertidumbre porque dependo de las plazas que queden en junio, aunque me han dicho que se reservan unas cuantas para septiembre. Pero bueno, eso da igual, el caso es que no han salido las cosas como yo quería que saliesen, o como yo esperaba que lo hiciesen. Aquí es cuando hay que sacar el lado de la positividad, para equilibrar la balanza. Me voy a sacar mi carrera en los cuatro años que dura, aunque sea en septiembre, y eso es todo un logro. Más en una carrera como la mía. 

No sé por qué, me gusta planificar lo que va a pasar. Me siento más segura. Si sé que mañana voy a hacer esto y esto, estoy más segura. Si en el momento me cambian de planes también me siento segura. Pero si hay algo que de verdad me importa y no ocurre como yo espero, buff, es complicado. Más cuando he suspendido un examen por un fallo tonto de copiar mal un número y por haber interpretado un problema completamente al revés debido a mi literalidad. 

Sé que en septiembre aprobaré. No es difícil. Aprobar no me preocupa. Lo que me preocupa es vivir con esa incertidumbre. Pero bueno, sabiendo que no es una asignatura difícil y que puedo aprobarla, seguiré viviendo como si la hubiese aprobado. Al final no será más que un mero trámite. 

Ya estoy pensando en tener que irme a estudiar fuera por si no entro en la uni de mi universidad. Mi cabeza va a mil por hora. Cuesta tranquilizarse cuando tu cabeza intenta vislumbrar tantos futuros escaparates. No me sentaría nada bien tener que esperar un curso (vacío) hasta estudiar el máster. No sería vacío, haría cosas diferentes, pero ya no se habría cumplido lo que yo quería y no sé por qué, pero hay veces que eso me supera. Como cuando me hablan de un niño de 5 años que quiere piruletas y llora porque no se le da siempre lo que quiere. Igual. Lo que pasa que todo esto depende de mí, no de los demás. Y me exijo demasiado, es como que pensase que sacándome la carrera en sept soy menos, aunque sea consciente de que no es así.

Voy aprendiendo a afrontar estos cambios, estas veces que las cosas no salen como uno espera. Estoy en ello. Disfrutar del presente es mi medicina. Mi objetivo será ir semana a semana. Poco a poco. Poniéndome objetivos cada semana e ir tirando. Así hasta terminar el curso y si de verdad voy a septiembre con sólo una dios, habré aprobado 9/10 en todo un curos más el TFG. La mejor marca de toda mi carrera. Tengo que estar orgullosa. Porque esa asignatura es un mero trámite. Sólo será un mero trámite.

Mi cabeza no para de hablar... Así podría continuar horas...

lunes, 1 de marzo de 2021

Volviendo a ser yo.

 Hace mucho que no escribo nada. 

Me debía un parón. Desaprender es muy difícil y eso he estado haciendo. Desaprender de ser yo misma para ser yo misma. No sé hasta qué punto esto tiene sentido.

Nunca me he sentido yo misma. Nunca. Siempre sujeta a ser alguien que no era. Llegó un momento en que me harté y paré. Gracias a la pandemia. Me dí cuenta de que esto no podía seguir así. Yo era quien no tenía que ser y ahora empiezo a ser yo de verdad. No ha sido fácil. ¿Quién lo entenderá? ¿Quién me entenderá? Siempre me he preguntado hasta qué punto la opinión de la gente me afecta. No quiero volver a ser la rara y tengo miedo. Me di cuenta de que llegaba a la gente con el blog e intenté ser más artificial, más celebrity, menos yo. Eso no puede ser. Eso es serme infiel a mí misma. Eso es engañar, eso es mentir. Pero es que uno necesita algo de intimidad cuando la gente le lee. Pero me di cuenta de que yo la tenía, de que en mis manos estaba qué mostrar y qué no. Así es la vida. Aunque no seas famoso y solo te conozcan tres personas, tienes que elegir qué muestras de ti y qué no. Y qué difícil es eso. Crearse una identidad. Siempre bajo la lupa de la sociedad.

Vuelvo al blog porque lo necesito. He sentido que he subido otro escalón. Necesito volver a mi diario. Volver a reencontrarme con mi esencia. Con mi yo, con lo que soy y nadie puede cambiar. 

He superado el divorcio de mis padres. Ha sido difícil. Mi Asperger siempre acechándome. Me he enamorado. Dios y qué bonito. Pero qué difícil. Él está lejos. Yo sé que le gusto pero no quiere aceptarlo, no lo quiere reconocer. Me lo dijo al principio pero luego me dijo que no quería salir conmigo. Él no tiene Asperger, pero es una de las razones por las que he vuelto aquí. Él me hizo ver que no podía decir a todo que sí. Me tenía que crear mi identidad y vaya si tenía razón. Mi esencia es la misma, lo que pasa que ahora la estoy enseñando. Una esencia que no pueden herir, porque después de tanto dolor y tantas pérdidas y cambios, nada puede ser más duro. Ni la muerte. Nadie puede volver a hacerme daño porque ya tengo identidad. Y si te gusta lo que ves adelante, bésame. Pero si no te gusta, no saques el cuchillo, porque, en mi defensa diré, que no podrás acuchillarme porque dentro de mí sólo hay vacío. No te va a servir para nada. Hay vacío porque acabo de desaprender. Me he quitado la máscara social. Ya era hora. No podía seguir finjiendo. Se acabó.

Yo soy yo y siempre seré yo. Interprétame como quieras. Mi esencia no va a cambiar, y si algo externo lo cambio será porque yo tome esa opinión. Pero jamás diré que sí a todo, por mucho que mi hipersensibilidad salga de vez en cuando. 

Necesito esto. Y os prometo que sabréis qué me ha pasado a lo largo de todo este tiempo, porque han sido muchas cosas, entre ellas viajar al extranjero yo sola. Fue valiente la decisión y no me arrepiento de haberla tomado. Mi Asperger cada vez se hace más fuerte y yo cada vez más amiga de él, porque nos vamos amueblando a la vida y lo vamos naturalizando.

Volviendo a ser yo.

viernes, 10 de abril de 2020

La sexualidad

Tenía 11 años cuando me gustó el primer chico. Estaba dividida entre dos, uno que iba a mi clase y otro que iba a mi colegio. Pero esa confusión duró un año. Al año siguiente empecé el instituto y conocí a más gente. Y me fijaba en los chicos. Y me gustaban. La gente del sexo contrario me gustaba. Pero supongo que no como al resto. Con 13 años veía que las chicas se daban su primer beso con los chicos, o que enredaban con ellos haciendo que eran "novios". Parecía que ocurría con todas menos conmigo. Y por una parte era obvio; todo el mundo me veía como la chica rara, la chica con la que ningún chico quería estar. Si estaban conmigo era como, puag, asqueroso. Pero por otra parte a mí tampoco me interesaba. ¿Qué conseguía dándome un beso con un chico? ¿Cuál era el objetivo? Yo no veía ninguna razón por la que darme un beso en los labios con otra persona. Sin embargo, sí que pensaba en conocer a una persona que me entendiese y estuviese allí cuando yo lo necesitaba, y viceversa. Yo pensaba en algo mucho más profundo, aunque no supiese verbalizarlo, en ello que llaman amor. Luego me di cuenta de que las chicas de mi edad no iban con el mismo propósito (simplemente lo hacían por descubrir y divertirse) y es cuando no entendí nada. No tenía sentido. Había muchas cosas más interesantes que hacer en vez de darte un beso con un chico. Y es ahí cuando empezaron las dudas. Pero con 15 años no pareció importarme. Los estudios eran algo mucho más importante y focalizar mi atención en si yo podía ser asexual o no, no merecía la pena.

Llegó un día en el que tuve mis primeras relaciones sexuales. Eran con un chico del cual yo estaba enamoradísima perdida. Pero bueno, eso es otro tema. Llegó otro día en el que empecé una relación con un chico y, aunque no duró mucho, pude conocerme más a mí misma. En lo único que pensaba era en que tener relaciones sexuales porque sí no tiene sentido. Y es que, si te pones a pensar, ¿por qué iba a querer tener relaciones sexuales con una persona si podía disfrutar de leer un buen libro o de ver una buena película? ¿Qué tenía de especial el acto sexual? Parecía que era algo con lo que la gente se lo pasaba bien, o incluso, disfrutaba. Sin embargo, para mí no tenía sentido. Y ya podía ser todo lo recíproco que quisieses, que no tenía lógica. Yo estaba sumergida en mi mundo, en mis mates, había empezado ya la universidad y a lo único que le veía sentido era a estudiar, pensar en qué quería hacer con mi vida e ir buscándome entretenimientos que realmente valiesen la pena. Las relaciones sexuales pueden quedarse en segundo plano. Sinceramente, podría vivir sin ellas. A no ser que conociese a alguien que realmente hiciese click en mi cabeza. Hasta que no ocurra, tener o no relaciones sexuales me es completamente indiferente. Pero cuando parece que ocurre... Viene la confusión.

Me pasó. Cada vez que pensaba que podía ocurrir algo con alguien, porque había señales de que era recíproco, quería alejarme de esa persona. ¿Y si luego conocía a otra que me gustaba más? No podía arriesgarme a hacerle daño, así que en vez de intentar empezar algo con esa persona que me gustaba, me alejaba. Si me enseñaba una foto en la que salíamos los dos, le decía que no me gustaba por algún motivo en concreto. Pero no me daba cuenta de que así le hacía más daño que diciéndole la verdad. No podía evitarlo. Ni controlarlo. En cuanto parecía que lo había conseguido, que por fin había conseguido a una persona que me entendiese, todo se desvanecía. Ya no sentía nada. Un bucle contradictorio. "Me gustas. Cuando veo que es recíproco y veo que funciona ya no me gustas. Y cuando te vas me vuelves a gustar. Y si vienes me vuelves a no gustar." Una duda detrás de otra. ¿Qué me pasaba? No tenía ni idea... Hasta que creces y cumples un año más, tiempo suficiente para encajar las piezas del puzzle.

El caso es que siempre me rondaba por la cabeza la pregunta de "¿por qué la sexualidad es un tema tabú si realmente no somos más que animales condenados a la reproducción?". Y si nuestra sexualidad es tema tabú, ¿por qué el otro día vi una noticia relatando cómo dos osos panda estaban realizando el coito en un zoo prácticamente vacío? Decían que habían llegado hasta ese momento porque al no haber gente, por fin podían tener un momento de intimidad. ¿Realmente la consiguen si luego sale la noticia en un periódico? Porque desde luego, si ahí apareciésemos nosotros, nos parecería lo más cruel del mundo. Pero este ya es otro tema. A lo que quiero llegar es que, cada uno vive la sexualidad a su manera. Y que tengas Asperger no significa nada. Tendrás relaciones sexuales, o no, como todo el mundo. El problema está en el camino que tienes que recorrer hasta llegar a esa personita tan especial. Y prometo crear, cuando esté insipirada, otra entrada hablando sobre las dificultades que el Asperger podría crear, desde mis humildes punto de vista y experiencia, en este tema, a veces tan complicado, llamado "relaciones románticas". 

Si de alguna manera he contado todo esto, es porque quiero. Y porque la escritura te da la gran habilidad de poder llevar la realidad a la ficción, de manera que nadie sabe qué es realmente verdad. Simplemente incita a la reflexión y al ir más allá, algo completamente maravilloso.

jueves, 9 de abril de 2020

¿Por qué una persona querría hacerme daño?

Me acuerdo de un libro que leí a mis 11 años. No me acuerdo del título, pero iba de una chica que se preguntaba el por qué de las cosas. Simplemente me encantó. Y seguramente lo hizo porque yo me identificaba mucho con ese personaje. Cuando estudiaba me preguntaba el por qué de lo que estudiaba. ¿Por qué tengo que estudiar historia? ¿Por qué mis compañeros parece que se creen tan facilmente lo que el profesor dice? ¿Por qué me siento extraña? ¿Por qué una persona puede ser mala? Por qué, por qué y por qué. No sé si era un afán de querer razonar las cosas o que sencillamente quería entender cómo funcionaba el mundo. Y es que, a casi 4 años de haber recibido el diagnóstico, sigo haciéndome esas preguntas. Me gusta entender las cosas y si no te preguntas por qué, ¿cómo vas a entenderlas?

Ahora he aprendido a darle respuesta a las preguntas, pero de pequeña era un infierno (si me permitís el sarcasmo). Mis padres se veían repletos de preguntas de ese tipo y los pobres muchas veces no sabían qué responder. Me acuerdo que llegado el día me dijeron "habrá un momento en el que no te podremos explicar todo". Y eso me hizo pensar, hizo click en mi cabeza y pensé: "si hay algún día que mis padres no saben explicarme las cosas, tendré que buscar un método de estudio para poder estudiar por mi cuenta". Lo busqué y lo encontré. Insistiendo las cosas se consiguen. Pero los porqués no desaparecían. Era como que no podía estudiar sin darle sentido a las cosas. Las emociones... Tienen que tener sentido. Lo abstracto de la sociedad, tiene que tenir sentido. El reírte por un chiste que en principio no hace gracia, tiene que tener sentido. ¡¡La vida tiene que tener sentido!! Si la vida no tiene sentido, ¿qué lo tiene? Pues así pensaba yo. Un bucle de preguntas para darle sentido a las cosas.

Obviamente, desde que sé que tengo Asperger todo ha cambiado. Pero hay una pregunta que me sigue persiguiendo. ¿Por qué hay personas que son malas? ¿Qué es ser malo? Yo sufrí bullying 5 años y hace un tiempo vi un vídeo en el que un psicólogo (o eso parecía) explicaba que para poder hablar de bullying psicológico se tenían que dar tres cosas al mismo tiempo: tener momentos de rechazo directo, que ese rechazo se produzca de una manera continuada y que el rechazo sea causado a propósito. Y luego explicaba qué tipos de rechazo había y cómo podían darse. Pero la gran pregunta era, ¿por qué una persona iba a querer rechazar a otra? ¿Qué sentido tenía? Y llegado el día de hoy solo lo puedo entender de una manera. Ninguna persona es mala por naturaleza. Como dice mi abuela, "hasta las personas más buenas del mundo pueden ser algo de malas, y hasta las más malas del mundo pueden ser algo de buenas". Yo creo que si una persona es mala, lo es porque hay algún sentimiento o emoción que no sabe gestionar. Y ese sentimiento es relacionado con algo que ha ocurrido en su vida, y tiene rabia por ello o lo que sea, y como no sabe gestionarlo, lo carga con los demás. Y así puedo entender mi bullying. Al igual que yo puedo llegar a casa mal del instituto y cargar mi malhumor con mis padres, ellos pueden venir de casa con malhumor y cargarlo en mí. Y así consigo darle la vuelta y sentirme casi afortunada porque me hayan elegido a mí para echar toda esa rabia que llevan dentro. Pero sé que seguramente no habrá sido así. Habrán hecho daño porque sí, algo increíble para mí.

Y la verdad es que resulta frustrante, no saber diferenciar cuando una persona va a poder hacerte daño, simplemente porque no soy capaz de entenderlo. No cuela. La gente no es mala por naturaleza. Es mala porque el entorno o circunstancias de su vida le han hecho ser así. Pero eso necesita de alguien que le ayude, no de una sociedad que vaya en contra de esa persona. Yo he llegado a salir a la calle a las 6 de la mañana cuando es "peligroso". ¿Por qué? ¿Por qué iban a querer hacerme daño? No lo entiendo. Pero bueno, lo aceptas. Al final, si realmente pueden hacerlo, no quieres que te hagan daño. Pero es que entonces ya vas con miedo a todos los sitios. ¿Podría hacerme daño la panadera? ¿Cuando sé si una persona va a poder hacerme daño? Molaría que existiese una guía para saber intuir cuándo puede haber sospechas de maldad. Creo que sería algo que nos alejaría de esa vulnerabilidad de la que se habla a veces. 

Ojalá todo consistiese en escribir entradas como esta para ayudar a la gente.