viernes, 6 de julio de 2018

Si yo quiero puedo. No te rindas nunca.

Hoy quiero contaros, después de un tiempo sin publicar una entrada, que he descubierto un deporte maravilloso: el remo. Al vivir ahora cerca del río he podido tener la oportunidad de apuntarme a un cursillo de verano intensivo que dura un total de 10 días (hora y media cada uno). Llevo ya 5 días y solo con ese tiempo puedo decirte que... cuando descubres algo que te llena por dentro, eres la persona más feliz del mundo. Pero no solo eso. Descubrirlo me ha hecho darme cuenta de que... ¿y si en un futuro aprendo, me apunto al curso anual y me cogen para competir? ¿El Asperger me impediría competir? No jurídicamente, porque está claro que no tengo discapacidad, pero... ¿psicológicamente? ¿cómo afectaría mi forma de ver el mundo en una situación de estas tan deseada por mí? 

Por ejemplo, si compito (y os repito que son todo suposiciones), ¿cómo sé en qué carril tengo que competir? ¿cómo sé cuando tengo que salir en la carrera? ¿cómo sé en que momento se acaba la carrera? Imagino que todo eso te lo explican... ¿pero si la explicación no es tan concreta como a mí me gustaría? Podría tener mucho potencial y aspirar a mucho y no conseguirlo por mi forma de ver las cosas. Pero no es eso lo que quiero transmitir. A lo que voy es... ¿por qué el Asperger tendría que dificultarme las cosas? ¿No es eso cierto que dicen de "si quieres, puedes"? ¿Y si yo quiero, puedo?

Y de eso estoy reflexionando... Y el remo creo que me va a dar una base psicológica muy fuerte y potente. Muy equilibrada. Y con equilibrada quiero decir que... no te rindas nunca. Estoy descubriendo algo que me llena, que deseo hacer y que solo quiero que pasen los días para que llegue ese momento (hacía milenios que no tenía esa sensación), ¿y voy a tener que rendirme solo porque mi forma de ver el mundo puede dificultarme mínimamente algunas cosas? Pues te diré que no. El rendirme no entra dentro de mis planes. Este último semestre universitario he estado bastante descentrada (he aprobado 2 de 5) y tengo 4 asignaturas para septiembre. Pero creo que el remo me puede dar esa base que necesito y que tanto he echado en falta esta última temporada.

Estos días me he sentido más desanimada que de normal (tuve gastroenteritis y una semana llena de mareos por mi "malestar") porque tenía la sensación que todo mi esfuerzo social diario no se estaba valorando. Cuando me quejaba porque la carrera era difícil y necesitaba horas, se me invitaba a unirme a la Universidad presencial, porque parece ser que es mejor. Y cuando hacía algo, me daba la sensación de que no lo estaba haciendo bien, por la reacción de los demás. "Es mejor que hagas esto...", "Yo lo haría de otra forma..." "¿Y si haces esto otro?" Y un largo etcétera. Entonces yo me preguntaba... ¿en serio no lo estoy haciendo bien? ¿En serio no se nota mi esfuerzo? He estado encerrada en comentarios algo desmotivantes y eso me ha hecho rendir menos de lo que suelo ser yo. Yo, que soy esa persona que se exige porque siempre quiero dar lo mejor de mí. Esa persona que no se rinde nunca parecía que estaba perdiendo luz. Pero el remo, le ha dado un vuelco a todo. Me está haciendo ver el vaso medio lleno y me está dando energía para hacerme ver que si yo quiero, puedo, y que al Asperger... que le den morcillas. Yo soy yo, y si quiero puedo. Y es en eso en lo que me tengo que focalizar. Así que en agosto estudiaré a tope y me sacaré las 4 asignaturas y pasaré limpia a segundo. Y me pondré a entrenar duro. Y me iré superando. Porque era eso lo que me hacía falta... Un reto que superar. Y a mí me gusta competir y retarme. Competir conmigo misma.. es lo mejor y lo que necesitana.

Pero no quería terminar este escrito sin mencionaros a una persona que está haciendo que coja fuerzas. En el cursillo de remo hay un monitor, cuyo nombre no diré, por términos de privacidad. El caso es que no sé qué ha visto en mí, o igual son solo ilusiones mías exageradas, pero... Cuando me pongo a remar me dice "Elsa, muy bien", cuando yo sé que madre mía, eso podría estar mucho mejor. Pero el me dice que bien, que muy bien. Hoy me ha dicho que menos mal que estaba yo, con iniciativa recogiendo las cosas. Hoy cuando me ha visto que no podía salir del skiff (bote de remo) les ha dicho a los demás que me ayudasen. Y podrá ser que esto me lo diga porque soy una alumna más, pero solo por esos comentarios, detalles que apenas si te fijas bien te das cuenta, llegas a casa con un buen sabor de boca y con ganas de continuar. Así que si algún día mi monitor lee esto, yo solo quería darle las gracias por todo lo que hace. Porque es verdad que no somos perfectos, pero subrayar lo que hay que mejorar no ayuda a seguir adelante. Que a veces un muy bien así sin más te hace crecer, y una vez crecido y con una autoestima sólida afrontar los errores. Pero primero hay que decir muy bien. Así que gracias por todo. Porque me haces volver a casa con más ganas de todo que nunca.

Solo no te rindas nunca. Hay gente dispuesta a subrayar lo bueno por encima de lo malo, y merece la pena esforzarse para llegar a conocerlas.

jueves, 26 de abril de 2018

Ser amiga de mí misma

Creo que estoy pasando por una etapa de colapso mental.. Estoy evolucionando tanto personalmente (en todos los sentidos) que ya no me sale escribir entradas en el blog. ¿De qué escribo? Porque creo que ya he tocado un montón de temas.. Además.. He avanzado tanto.. Releo entradas que escribí recien recibido el diagnóstico y apenas me identifico con ello. Antes sí.. Ahora no. ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha cambiado? Soy mucho más flexible, aguanto las llamadas telefónicas perfectamente (antes me daba pavor hasta llamar a mi tía), controlo mis hipersensibilidades mejor que nunca y los improvistos ya no parecen afectarme casi. Antes presumía de organizarme las cosas de una forma mental.. y mi padre flipaba con ello.. Y ahora sigue funcionando de la misma forma, pero hay algo que ha cambiado.. El sobre la marcha lo he sabido colar y ya no me afecta que me cambien de planes. ¿Por qué me ha ocurrido esto? El aceptar que cada uno es como es y que yo soy así y que todos somos diferentes o... ¿qué? ¿Qué me ha hecho cambiar tanto? Salgo a la calle y no me siento Asperger.. Salgo a la calle y dudo de mi diagnóstico.. Pero luego echo la vista atrás y mi yo de antes sí que se puede identificar con todos esos rasgos. Mi yo de ahora tiene los mismos rasgos, pero como menos acentuados. Ahora los tengo de forma que me embellecen. Antes me obstruían y me hacían difícil la vida. Ahora que entiendo todo, son parte de mí y salgo a la calle como si estuviese desahogada. Sin máscaras, pero con el Asperger más invisible todavía. Lo cual es un poco contradictorio, pero así lo siento. Siento como si las personas neurotípicas fuesen negras, las Asperger blancas y yo fuese gris. Y sí.. Las charlas que he dado contando mi experiencia son verdad.. Y tienen toda la parte Asperger.. Pero más allá de eso, creo que estoy viendo la realidad y me siento como liberada. No sé si me estaréis entendiendo... Pero me siento tan "mayor"... Sinceramente, estoy empezando a dudar de mi Asperger.. Y no entiendo por qué.. Cumplo con los rasgos y todo eso.. Pero a la vez siento como si esos rasgos no fuesen nada.. Solo parte de mi personalidad.. El Asperger es algo secundario.. Es solo una etiqueta que llevas pegada a la espalda. pero, que si antes pesaba, ahora ya no pesa nada. Y es tan raro, pero tan guay sentirme así. Me siento como si estuviese drogada todos los días.. Es tan raro.. Una sensación de poder volar y que nada te afecte.. Que te dé igual todo.. De haberme implantado tanta asertividad que estoy en calma conmigo misma y no tengo problemas para enfrentarme a nada.. Es buah.. Difícil de explicar pero me siento tan a gusto sintiéndome gris.. Inefable. Es más.. Diré que ahora no creo que sea hipersensible, simplemente que siento todo como "overwhelmed" que se diría en inglés. Pero he conseguido tanto control.. que no creo que sea hipersensibilidad. O sea, cuando yo explico lo que me ocurre, sí que tengo que usar la palabra hipersensible. Pero, ¿el cómo lo veo yo? Eso cambia totalmente. Es decir.. Existe un lenguaje común que es el que tengo que usar para comunicarme, y luego está mi propio lenguaje, que es el cómo real de mi forma de ver las cosas. Y después de haber escrito esto creo que la clave está aquí. Antes mi Asperger se había extraído de mi cuerpo. Yo lo podía ver con claridad y me obsesioné analizando por qué me ocurría todo eso. Estaba mi yo transparente (la que no sabía ver) y mi yo opaca (el Asperger). Digamos que antes lo veía como si tuviese un bicho con el que tuviese que lidiar diariamente. Lo veía como algo perjudicial y que si no sabía controlar no iba a poder triunfar en la vida. ¿Y ahora? Lo he aceptado. Me he aceptado a mí misma y aquí estoy, con ese mega escalón que he sabido subir. Antes quería continuar atravesándo la pared. Ahora he aprendido que para continuar debes saltar el escalón y no querer destruirlo. Destruir quita personalidad. Saltar y saber aceptar da inteligencia. Aceptar tu forma de ser y conocerte a ti mismo. Es decir, creo que este sentirme mayor, el sentir que me estoy alejando de mi "infantilería" es por haber sabido aceptar la realidad y saber sacar el lado bueno de las cosas para ser feliz. El aspirar continuamente a algo, como quería hacer antes, me hacía agobiarme y estar mal con el mundo. Culpar al resto cuando la única que no estaba sabiendo ver las cosas era yo. Y no es que yo fuese culpable, es que yo estaba hipnotizada en un círculo vicioso que lo único que me decía era "tienes que saber lidiar con el Asperger, con ese bicho, porque si no lo haces, fracasarás". Ahora lo he vencido.. lo he destruido y lo único que le puede decir al círculo vicioso es: no tengo que lidiar con él, tengo que licuarlo, absorberlo, y aceptar que forma parte de mí. No tengo que lidiar con él. Tengo que ser amiga de él. No puedo ser su enemiga, porque si no estaría siendo enemiga de mi misma. Y eso lo único que hacía era darme quebraderos de cabeza.. Pensar y pensar.. Ahora.. Estoy en paz conmigo misma y me digo: y sí los demás te preguntan si tienes Asperger tú respóndeles "sí que tengo, pero, ¿qué importa?". Ser amigo de uno mismo, es lo que toda persona (Asperger o no) debería hacer. Criticarse a uno mismo antes de criticar al resto. Quererse a uno mismo antes de querer al resto. Aceptarte y no convertirte en tu enemigo. "Así soy yo.. ¿y qué?".

sábado, 24 de febrero de 2018

Ya no soy Asperger.. Ahora soy una persona.

Yo no soy Asperger, creo creer algunas veces.

Empiezo a pensar que no soy Asperger, le decía a mi psicológa el otro día. Y es que es verdad. Por eso me gustaría retroceder en el pasado. ¿Os acordáis de mi primera entrada? Aquel 26 de julio de 2016... Aquella entrada en la que descubrí un mundo en el que me sentía integrada. Encajaba. Aparentemente, al menos. Durante un mes estuve como más autista y ahora es como si todo eso hubiese desaparecido. Ahora ya no me veo Asperger. Sí que me identifico con rasgos y el diagnóstico lo tengo porque cumplo con las caracterísiticas principales, pero yo no me siento Asperger. Yo me siento al 50%... Un nexo de unión entre dos mundos, como muy bien dice un amigo mío.

Y es que es verdad... Es muy raro, porque es como si pudiese entender las dos partes. Entiendo a las personas Asperger porque yo también vivo de esa forma, pero también entiendo a las personas neurotípicas porque convivo con ellas todos los días y he conseguido encontrar herramientas para poder entenderlas. Hable con quien hable, entiendo a todo el mundo y ahora yo no diría que me siento desencajada. Ahora diría que me siento yo. Soy yo en todos los sentidos y me alucina haber llegado a este punto. Me encanta haber conseguido desenmascararme y mostrarme al mundo tal cual soy. Cuando conozco a una persona por primera vez no estoy nerviosa. Me muestro tal cual soy. Es raro, pero cómodo al mismo tiempo. Y me gusta... Me gusta poder ser yo en todos los sentidos y no tener que invisibilizar nada.

Porque.. lo comentaba con mi psicóloga, y lo comentaba con mi padre (que también tiene Asperger)... "Es que he llegado a la conclusión de que el Asperger.. de que.. qué más da, ¿no? Que lo importante es conocerte a ti mismo, saber cuales son tus límites, tus puntos débiles, tus fuertes y ser tú mismo. Que te dé igual lo que piense el resto y que no te dé vergüenza mirar de repente a un punto fijamente. Porque en el fondo, todos somos diferentes y tu diferencia se basa en un síndrome. Pero no es nada malo. Simplemente ves las cosas de otra forma. Sigues siendo una persona, solo que algo peculiar. Y precisamente, por esas peculiaridades de Asperger es por lo que llamas la atención a la gente y por lo que determinadas personas quieren acercarse a ti y conocerte un poco más. ¿Qué más da, no? Eres una persona igualmente, solo que algo más diferente que el resto."

Pero es que lo sigo pensando. No es que sea o no sea Asperger. Es que he conseguido dejar la etiqueta a un lado y centrarme en la parte que realmente importa. Te han diagnosticado Asperger y para nada es lo mismo que si te dicen que tienes los ojos azules, pero no eres una persona extraña. Vives en la Tierra, te relacionas con tus iguales y haces las cosas como los demás. Solo que igual te tienes que esforzar un poco más que el resto, pero en el fondo, eres uno más. Te sabes manejar dentro de las normas sociales de hoy en día. O al menos, ese es mi caso. Tengo Asperger... ¿y qué? ¿Qué me ocurre por tenerlo? Me cuesta relacionarme un poco más que el resto, tengo hipersensibilidad, soy literal, digo lo que pienso... Pero.. ¿qué? Mola. Mola tener todo eso. ¿sí  o no? Mola que yo tenga Asperger. Porque gracias a eso la gente se fija en mí. Gracias a eso llamo la atención. Y no me arrepiento de nada. Y quiero ponerme en modo chula. (Entiéndase el punto cómico de este escrito.) Porque.. ¿qué ocurre por tener Asperger? No pasa absolutamente nada. Si necesitas aislarte porque te has agobiado durante el día, pues te aislas. Y si necesitas hacer cualquier otra cosa, pues lo haces. Pero no por eso vas a ser un extraterrestre.

Es más, te diré que... ¡olé tú! Olé por salir de la puerta de tu casa, salir a la calle y enfrentarte a un mundo que casi no entiendes y tener la valentía de afrontar todos tus retos con una sonrisa en la cara. Y esto os lo digo a todos los Asperger. Que no os sintáis mal o afligidos por tener Asperger. Porque la gente tiene que aceptaros tal cual sois. No podéis ser de otra forma. Y así ha de ser. Si fuesemos todos iguales sería un tremendo aburrimiento.

Así que sí... Fuera ya del tono cómico/rebelde de la cuestión, ultimamente me estoy sintiendo poco Asperger. Pero no porque niegue el diagnóstico, sino porque me he dado cuenta de que me he aceptado tal cual soy, me quiero tal cual soy, me enfrento al mundo tal cual soy, y muestro mi diferencia sin máscaras de ningún tipo. Quien quiera aceptarme tal cual soy, pues de maravilla, y quien no.. Él verá, pero puede que se pierda un mundo muy interesante. Porque todos (seas como seas) tenemos nuestro mundo interior y ganas de enseñar algo de nosotros al exterior. Porque, ante todo, se es persona. Y luego ya, Asperger, neurotípico o lo que sea.. Pero que tu condición no te aleje de la realidad.. Porque eso es lo que peor puede pasar, desde mi punto de vista. Que el diagnóstico haga que te veas como un ser más extraño todavía y que no pinta nada en este mundo. Porque no es así. Por muchos diagnósticos que te den en la vida, tienes que tener claro que la condición de persona no te la va a poder quitar nadie y es ahí donde te tienes que refugiar. Y que sí, que tendrás Asperger, pero también tienes una vida que tienes que vivir, como todo el mundo. Y puede que no vivas de la forma convencional, pero vivirás y te enfrentarás al mundo, que es lo que realmente cuenta.

(Por último, perdonad por la redacción. Es absolutamente una mierda.. Pero al menos se nota mi autenticidad... Mi mente está desordenada y ordenar mis ideas no ha sido fácil, y resumirlas, más complicado todavía..)

sábado, 20 de enero de 2018

Los nervios ante los exámenes. "Ahora o a saber cuándo."

Hoy voy a hablar de los nervios, de la ansiedad. Pasado mañana tengo mi primer examen universitario y estoy nerviosa. Estoy nerviosa porque quiero aprobarlo, porque sé que he estudiado mucho y que me he esforzado y que puedo sacarlo. Puedo aprobarlo. Lo sé. Pero muchas veces pienso en modo complicado y me despisto en lo más fácil y eso me hace que la nota me baje un montón. Y por eso estoy nerviosa, porque sé que puedo aprobarlo, si me lo propongo, pero tengo miedo de que mis despistes tontos entren en acción. Y no quiero que ocurra eso. Así que me concentraré y lo aprobaré como sea. Pero eso no quita que esté nerviosa. Estoy muy nerviosa. Por fuera igual no se nota, pero por dentro mi corazón va a mil por hora. Y sí, no son solo los nervios del examen, son los nervios de un montón de cosas.

Estoy nerviosa y tengo ganas de ir al baño, tengo ganas de llorar, tengo ganas de hacer un spring... Estoy nerviosa y no sé por qué un examen me puede poner tan nerviosa. Seguramente porque esta vez aprobarlo significa mucho para mí. Vuelvo a exigirme como lo hacía en la ESO. Vuelvo a exgirme académicamente. Vuelvo a querer triunfar. Pero esta vez es distinto. Antes triunfar era mi medicina para seguir adelante. Antes triunfar lo hacía porque lo necesitaba. Era una necesidad psicológica. Necesitaba sacar todo sobresalientes para evadirme del bullying y hacerme ver que yo valía mucho más que lo que los demás decían que yo era. Y es que yo para ellos no era nada. Pero para mí, ver que triunfaba académicamente me hacía seguir adelante. Y con eso me apañaba. Eso me salvaba del momento. Y ahora, de alguna forma, ese recuerdo vuelve a aparecer.

Hoy tengo las ideas desordenadas en la cabeza y al escribir se nota, pero intentaré que quede claro, a pesar de estar nerviosa. Digamos que antes me dolía vivir el momento porque no me gustaba. A los 13 años quise desaparecer y planeé suicidarme. Lo planeé mil veces pero nunca llegó el momento. Quería que la tierra me tragase, literalmente, pero nunca lo hacía. Quería desaparecer, pero nunca podía. Tenía que estar atada al día a día, a un daño constante. Tenía que aguantar... Sobrevivir. Los 4-5 años de bullying que tuve han sido suficientes para hacer de mi ciudad una ciudad a la que miro con unos ojos llenos, en el fondo, de venganza. Y sí.. estoy nerviosa y me gustaría vengarme. Estoy nerviosa y me gustaría no haber pasado por eso. Pero ha ocurrido y ahora me siento dentro de un charco sucio, lleno de pisadas de animales, lleno de mierda de caballo, lleno de barro, lleno de tierra mojada... Ahora mismo me encuentro en un charco marrón que se llama Zaragoza. Un charco pintado de oscuro por mi pasado. Un charco que yo miro con malos ojos por todo lo que ya he dejado atrás. Un charco del que, en todos los sentidos, desearía huir. Escapar, evadirme.. Por un tiempo. Porque salgo a la calle y solo veo suciedad. Miedo a encontrarme con esas personas que no me lo hicieron pasar bien. Y sí, me las he encontrado varias veces. Y me consume mucha energía.

Gracias al bullying soy una persona más fuerte. No me cabrees, porque te aseguro que mañana ya no me verás. Gracias al bullying tengo una personalidad muy potente, tengo genio y me sé defender. Gracias al bullying soy más madura de lo que la gente piensa o de lo que yo aparento y gracias a toda esa mierda que viví yo hoy soy una persona que tiene las ideas claras. Y ahí está mi idea: desplegar mis alas y comenzar un vuelo que me haga feliz, fuera de este charco marrón en el que me siento sumergida. Un charco que ya no me hace daño, pero un charco que me ensucia todos los días de barro, que me moja de tierra con olor a caballo, que me empaña las gafas y no me deja ver con claridad. Un charco que me deja en el cuerpo los ratros de mi pasado. Y es desagradable. No me gusta. No me siento a gusto. Y vale sí, prefiero mil veces la vida que me estoy formando ahora, que lo que antes tenía. Pero eso no quita que me sienta, de alguna forma, apenada. Y sí, siento pena porque Zaragoza no debería significar un charco sucio para mí. Debería significar algo más grande, porque aquí tengo mucha gente que me quiere. Sin embargo y desafortunadamente, la realidad es otra. Cada vez que salgo a la calle me siento sucia y eso me gasta mucha energía.

Así que en ello estoy.. Planeando cómo poder salir de este charco sucio y saltar al siguiente charco que está a 300 km de espacio. Y por eso estoy nerviosa, porque aprobar estos exámenes significará que cada vez estoy más cerca de mi objetivo, y eso, me haría ser la persona más feliz del mundo. Y no sé si será o no el momento de hacerlo, pero, desde mi punto de vista, es ahora o a saber cuándo. Y quiero intentarlo, porque no quiero seguir viviendo con mi ropa oliendo a mierda de caballo. Yo quiero nadar en un charco limpio que me permita recapacitar y ver Zaragoza desde otro punto de vista, desde otra perspectiva que probablemente será más madura, más adulta y más sabia. 

Así que sí... Tengo que luchar y fuerte y estos nervios no me pueden impedir aprobar los exámenes, porque lo necesito. Necesito aprobarlos y por eso estoy nerviosa, porque no quiero seguir aquí escondida, llena de barro, en mitad de un camino que siento que no me conduce a nada, que lo único que me hace es tener quebraderos de cabeza que me dan dolor de alma y me producen tensión y ganas, de vez en cuando, de vivir en otro lugar. Así que lucharé por ello, por conseguir lo que se está convirtiendo en todo un sueño y por tener la valentía de irme a otro lugar e independizarme, solo con el objetivo de estar bien mentalmente y tener una buena salud psicológica. Y no hay más.. Yo me siento así, es un hecho y nadie lo puede cambiar. Así que otra vez a exigirme y a triunfar y superarme.. Porque si lo consigo, seré la persona más feliz del mundo, y no quiero otra cosa más que dejar de consumirme tanta energía. 

Y que haré lo que sea, porque, independientemente de mi Asperger, necesito conseguirlo. Por mi bien. Porque así estaré mejor. Y que serían mejores otros caminos.. Pues no lo niego. Pero esta es mi vida. Y ahí esta la cosa: o lo hago ahora, o a saber cuándo.

lunes, 8 de enero de 2018

El futuro lejano y el pasado olvidado

Ayer regresé a casa de mis vacaciones navideñas pasadas en Alicante (España). Ayer no solo fue un día de retorno, sino que también fue un día de volver a empezar. Fue un día en el que volví de mis primeras vacaciones sola. Sola, porque yo me compré los billetes de bus, porque yo viajé sola, porque llegué a Alicante y, aunque me alojé en una casa de una amiga, me las apañé yo sola. Han sido las primeras vacaciones en las cuales no ha participado mi familia. En las cuales me he dado cuenta de que si me propongo algo puedo conseguirlo. Y sí, hubo momentos de agobio, la verdad. A la ida no, pero a la vuelta, el bus de Alicante a Valencia se retrasó media hora porque unos policías estaban registrando los autobuses. Además, la dársena que indicaban no era la de verdad, sino que el bus a Valencia era otro. Malinterpreté los datos y casi me subo en un autobús que no era. Pero ese viaje no fue problema. En el que realmente pasé un rato malo fue en el de Valencia a Zaragoza. En este caso sí que varias personas nos confundimos y, el autobús que creíamos que iba a Zaragoza no iba, sino que era el contiguo. Eran las 8 de la tarde y yo estaba muy cansada y la ansiedad estaba por las nubes. Yo pensaba, literalmente, que se me iba el bus. Pero al final todo bien. Al final te unes a gente que también va al mismo destino que tú y los sigues y los problemas se acaban solucionando. Pero el momento es un poco estresante. Aunque me gusta vivirlo. Viajar por tu cuenta.. La verdad es que es una experiencia chulísima. Y he de decir que.. Este viaje me ha servido para tener las ideas más claras todavía. A pesar de haber pasado momentos con un poco de estrés y tensión, he disfrutado del viaje al máximo, me he divertido, he estado 4 días en casa de una amiga a la cual no veía desde hace 5 meses y me ha servido para desconectar y retomar mis estudios con ganas y motivada. 

Ahora bien... También me he dado cuenta de la forma en la que vivo. Y con esto me refiero a que el tiempo tiene tres partes: pasado, presente y futuro. Yo, la mayor parte de mi vida, me la he pasado viviendo en el futuro. Visualizar un día que te apetece vivir mucho y desear que llegue. Te ansias, te pones nerviosa... Ves que ese día no llega, ves que el tiempo pasa muy despacio y te agobias. Mucho. Y ahora me está pasando eso: quiero que llegue la fecha de los exámenes ya, quiero que pasen todos estos días y acabar exámenes, aprobarlos y luego empezar a prepararme los de junio. Y eso me pone nerviosa, me ansia. Eso hace que el presente lo mire con otros ojos. Que mire el presente como si fuese un puente que tienes que cruzar para llegar a tu objetivo. Y mi vida se ha basado siempre en eso. Es como si tuviese que ir de nudo en nudo y cuando llegas a uno estás a salvo, disfrutas del presente y luego te vuelves a poner nerviosa hasta que llegas al siguiente nudo. Y así ha sido... Siempre. 

Pero todo esto está cambiando. Desde que acabé el Campo de Trabajo que hice el verano pasado he estado viviendo en el pasado. Levantarte todos los días pensando en aquellos días, pensando en lo bien que me lo pasé y deseando volver. Pero es imposible. El futuro llega, pero el pasado se va. El pasado no se puede vivir, sino recordar. Y por eso me pegaba todos los días recordando escenas. Fueron dos semanas que disfruté como una loca (ahí sí que viví el presente) en las cuales quería que se congelase el tiempo y permanecer en ese momento para siempre. Pero, es hora de reconocer que todo lo que empieza acaba. Un principio tiene un final. Y si piensas en el futuro seguramente pondrás fin a momentos que se te crucen por el camino que no pensabas que llegarían a suceder. Pero si piensas en el pasado seguramente no te des cuenta de que en tu vida están empezando cosas que realmente te llenan por dentro. Por eso... La mejor opción es vivir el presente.

Ir día a día, momento a momento, paso a paso... Sin embargo, no todo en esta vida tenía que ser fácil. Debía haber momentos de superación y es aquí uno cuando se supera a sí mismo. Centrarte en el momento de ahora, sin preocuparte por lo que pueda suceder luego y sin acordarte de lo que sucedió antes, sino viviendo lo que está sucediendo en el momento. Pero... Hay tantas cosas que pueden impedírtelo... Una persona que echas mucho de menos a la cual solo estás deseando ver, una búsqueda de trabajo fallida, unos exámenes que no sabes si aprobarás, un pasado doloroso, un futuro que deseas vivir pero que ves que queda mucho... Y un largo etcétera. Vivir el presente, por qué no decirlo, se consigue (al menos, desde mi punto de vista, uno de una persona con un 18% de batería) cuando tienes las ideas claras y llegas a la conclusión de que la vida que tienes que vivir es la tuya. Puedes querer a tu familia, puedes querer a mucha gente y desear estar con tu novio todos los días. Pero no puedes aferrarte a todo eso. Al menos, desde mi poca experiencia, aferrarte duele. Así que lo mejor es sentirte libre e ir viendo. Sin ataduras y por tu cuenta. Crearte tu vida, impidiendo que te la creen los demás. Disfrutando de cada momento. Si quieres salir a correr, hazlo. Si quieres trabajar un rato, hazlo. Si quieres leer, hazlo. Si quieres irte de discotecas, hazlo. Si quieres una cosa, hazla. Si te lo puedes permitir y quieres hacerlo, hazlo. ¿Quién o qué te lo impide? Es tu vida, es tu presente, es lo que tú estás formando y lo que vives tú. Así que... Si has de aferrarte a algo, que ese algo seas tú mismo, porque está claro que a ti te vas a ver todos los días y nunca te vas a perder. El resto puede formar parte de tu vida, y ser una parte bastante importante, de hecho... Pero nunca ha de ser tu vida. 
Vive a tu aire, ten novio, ten pareja, ten estudios, ten mascota, ten lo que quieras... Pero que lo que tengas sea porque tú has decidido tenerlo, no porque te lo hayan impuesto.

Así que, como dice un muy importante amigo al cual extraño muchísimo y al cual le tengo mucho aprecio: el futuro lejano y el pasado olvidado.

sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Te gusto o no te gusto? Difícil pregunta..

He empezado a ver la serie Atypical... Y la verdad es que.. Me encanta. En todos los sentidos, es genial, porque refleja al 100% cómo me siento yo en este mundo de los líos amorosos. Me pregunto, muchas veces, si la gente se fijará en mí. No si se fijarán como una amiga, qué va. Amigos tengo y muy buenos. Me refiero si se fijarán como en esa persona tan especial que te llena por dentro y de la cual te acabas enamorando. Sé que soy joven y que me queda mucho por delante. Probablemente no conozca a mi otra mitad hasta los 25 o puede que ya la conozca, pero que no se deje ver hasta más adelante. Quién sabe. Pero lo que está claro es que mi diferencia ha hecho que los chicos no se fijen en mí. Eso es así y hay que aceptarlo. Cuando yo tenía 14 años podía ver como las chicas tenían cada una su royo con algún chico, y yo, sin embargo, me mantenía al margen. Y vale, a mí los chicos no me atraían, pero ellos tampoco se fijaban en mí. Y mi pregunta es... ¿por qué? ¿Por qué lo diferente se deja más de lado? Sinceramente, no lo entiendo. Y por mucho que haya avanzado personalmente en el mundo social, es algo que no creo que llegue a entender nunca. La diferencia enriquece al mundo. Es así. No se puede evitar. Existe y hay que quererla, te apetezca o no.

Pero... El mundo del amor es tan complicado... O sea, en serio. En las demás entradas os contaba cosas de cómo yo me sentía en el pasado, pero esta es una entrada de como me siento yo en el presente. Y me sigo sintiendo igual que antes en esto del amor. Porque, vale. Sé que soy heterosexual. Hasta ahí llego, al menos. Pero... ¿por qué es tan difícil el mundo del amor? En serio... Dime... ¿cómo consigues saber si a la otra persona también le gustas? ¿Se lo preguntas? Le dices, en plan, "mira, me gustas.. ¿yo te gusto a ti?" Yo creo que así no funciona el mundo neurotípico, ¿no? Y vale, a ver, para qué ocultarlo, me gusta una persona.Y yo diría que bastante. Y es real, no me lo invento. Pero... ¿cómo sé si le gusto o no le gusto? Porque la verdad es que molaría saberlo... Porque así, si no le gustas no le das más vueltas, lo tienes como amigo y ya te quitas un peso de encima. Pero si le gustas... ¿él que piensa de ti? O sea, no sé... Para que os hagáis una idea, estoy tan "no sé qué hacer", que he investigado por Internet como son las mentes masculinas en esto del amor, cómo actúan, qué hacen si una chica les gusta y demás. He investigado y leído un montón de artículos sobre el amor para comprender cómo va este mundo. Pero he llegado a la conclusión de que los artículos  no sirven. Por mucho que investigues, nada va a servir. Cada persona es un mundo y por mucho que haya una normal general que te guíe sobre por donde van los tiros... Cada persona externaliza su amor de una forma distinta. Cada chico es de una manera. Los hay tímidos, los hay extrovertidos, los hay indecisos... Así que no sé qué pensar. ¿Cómo sé que yo le gusto a él? Es complicado... Y no lo pregunto para que me repondáis, qué va. Eso me apetece descubrirlo yo sola. Lo pregunto para que sepáis lo complicado que es esto para nosotros. Porque sí, vale, para vosotros también lo será. Pero parece que lo sabéis llevar más o menos. Yo llevo dándole al tema vueltas desde hace como dos meses. Sobre si le gusto o no le gusto. Hay veces que pienso que sí y hay veces que pienso que no. Es un ir y venir que me tiene super confundida. Porque, puedo pensar que no le gusto y que sea lo contrario, que simplemente se trate de que él no sabe cómo actuar porque precisamente yo soy distinta y no sabe si decírmelo o no... O yo que sé. O igual no le gusto y ya está y tema solucinao. 

Así que... ¿por qué tiene que ser tan complicado esto del amor? Molaría tener un lector en la cabeza que te permitiese saber si la otra persona "está colada por ti" o no dependendiendo del color del lector o yo qué sé... Molaría ir por la vida sabiendo qué es lo que piensa cada uno de ti y así ir con menos incertidumbre. A veces me gustaría poder tener esa habilidad vuestra de "leer la mente del otro", porque... Hay veces, como hoy que lo deseas. Desearías saber lo que hay en su mente. Si le gusto o no le gusto. Y me da igual la respuesta jo. Yo solo quiero una respuesta, nada más. Si es que sí, yo soy la persona más feliz del mundo, y si es que no tendré que aceptarlo, aunque me pegue llorando como dos semanas seguidas. Pero bueno, en parte lo pienso y digo, casi mejor sienta la incertidumbre, porque... Así siempre tienes esperanzas y no te chafan tu ilusión. Igual solo es cuestión de ver cómo va el asunto y dejar que pase el tiempo. En fin... No deseo que me respondáis, porque no quiero saber "cómo se conquista el corazón del otro" o cosas de esas. Yo creo que eso no hace falta. Simplemente tienes que ser tú y ya está. Nada más. Y si le gustas, le gustarás tal como eres. Pero poder leer su mente... Dios, ojalá Papá Noel pudiese darme ese poder. Pero no... Papá Noel no es tan poderoso. Tendré que convivir con ello. Así que... Espero que os sirva. No quiero destriparos mi vida, solo quiero ponerme como modelo para que veáis cómo nos afectan estas cosas. Como me afectan, en todo caso. Pero seguro que ayuda. Es confusión detrás de confusión. Pero en fin... Habrá que aprender a vivir así. Qué remedio.

El amor... ¿qué complicado, no?


domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Lo envío o no lo envío?

¿Sabes? A pesar de tener todo esto del diagnóstico muy aceptado, muy asimilado y a pesar de vivir feliz, pues vivo con positivismo, disfrutando del momento y sin preocupaciones, a veces me sigo sintiendo como una persona desorientada, que no sabe cómo moverse, a dónde ir, qué hacer o qué decir. Y sí... Te digo, te hablo, me comunico contigo e incluso existe la reciprocidad. Y yo lo hago super a gusto, porque me apetece conocerte y me gusta socializar. Pero... ¿qué hay del síndrome en sí? Por mucho que mejore en cosas, por mucho que me esfuerce y por muy feliz que viva, tengo mis dificultades sociales que no me podrá quitar nadie. Y ojalá me pudiese salir todo mejor, pero hay veces que, sin querer, no puedo. El caos social sale a fuera y, aunque tú no lo sepas ver, yo por dentro me martilleo involuntariamente con frases del estilo "igual no debería haber dicho esto", "igual no debería haber hecho tal", "igual, igual, igual...". Pero nunca me las digo con una seguridad absoluta, porque yo no sé inferir y no sé cómo tal comentario le habrá sentado a la persona que tengo delante. Por eso, cuando veo que luego me tengo que enfrentar a pequeños abismos de un intento de evitar mi presencia reflexiono en mi cuarto, rebobino y pienso... ¿qué habré hecho mal que la otra persona de un día para otro se muestra más distante conmigo? Algunas veces soy yo la que ha actuado de una manera poco adecuada y la que se da cuenta del error, por lo que me disculpo y la relación mejora. Pero otras veces llego a la conclusión de que no soy yo, de que todo lo que he hecho o dicho no lo quiero cambiar porque es así como quería decirlo y/o hacerlo y entonces pienso que igual se debe a un bajón de ánimos de la otra persona y que no es por mí. En este caso tiendo a sentirme un poco perdida porque no sé si ella querrá que le mande un mensaje para ver qué tal está o querrá que la deje sola hasta que se le pase. 

Y cosas de este estilo me pasan muchas y muy a menudo. Por poner algún ejemplo... Yo echo mucho de menos a una persona y tengo unas ganas inconmensurables de mandarle un mensaje y hablar con ella... ¿Qué hago, le mando o no un mensaje? Supongamos que hace tiempo que no hablo con ella, entonces decido mandarle un mensaje y tal persona se me muestra muy amable, incluso alegre de haber recibido noticias mías. Yo puedo llegar a la conclusión de que igual dicha persona estaba liada con asuntos personales o similares y no ha tenido tiempo de casi nada. Entonces no me preocupo. Pero, supongamos que con esa persona hablo más o menos regularmente (esto es, cada dos días o así) y un día me levanto por la mañana con una sensación de nostalgia rara; deseo con todas mis fuerzas hablar con esa persona. Pero, claro, hemos hablado hace uno, dos días. No me apetece agobiarla. No soy de ese tipo de personas. Pero hay algo en mí que me dice: "háblale". Y es aquí cuando yo me quedo atascada y no sé qué hacer. ¿Qué hago? ¿Le mando un mensaje para saber qué tal está o espero un poco más de tiempo para darle su espacio? No me apetece agobiar a la persona, pero tampoco quiero estar yo mal por echarla de menos. Así que a veces decido mandar el mensaje porque no aguanto más y otras veces me contengo y hago un poco más de esfuerzo. Y a partir de ahí voy viendo cómo reacciona la otra persona. Si reacciona amable y bien, significa que no le disgusta hablar conmigo y si reacciona dejándome comentarios en visto durante bastante tiempo (porque a veces puede ser que simplemente no tenga tiempo para responder), pues yo dejo de hablarle por un tiempo porque eso quiere decir que quiere un espacio para él, o ella. Aunque eso sí, al final... Irremediablemente, voy a acabar mandándole un mensaje porque yo quiero hablar con esa persona. Y ha habido veces que me ha costado asumir que dicha persona no quería hablar conmigo y, con mucho pero logrado esfuerzo, he conseguido dejar de hablarle y no estar mal. (Ya me veis, ahora soy la persona más feliz del mundo por todo lo que estoy viviendo.)

Así que... Estos son los tipos de problemas a los que me enfrento diariamente y los cuales, aunque parezcan una tontería al principio, a mí me hacen dudar mucho. ¿Qué piensa la otra persona? ¿Cómo se siente? ¿La agobio? ¿Le mando o no le mando un mensaje? ¿Le pregunto qué tal está? ¿Dejo espacio por más tiempo? ¿Qué narices hago? Y, bueno, ahora estas cosas las llevo mejor, pero el sentirme a veces un poco desorientada siempre estará. Respecto al ejemplo del mensaje, ahora mandaría el mensaje si me apeteciese y si veo que la persona no reacciona con muchas ganas de mantener la conversación pues paro y me adapto a ella y sigo con mi vida. Y si reacciona bien y con ganas de tener una charradica, aunque sea virtual, pues disfruto de su presencia hasta que la conversación acaba, y entonces, vuelta a empezar. 

Así que imaginaros... Si un simple "envío un mensaje o no" me supone tantas dudas... ¿Cuántas dudas me supone el socializar en general? Si por cada acción que realizo llevo a cabo un análisis similar al anterior, porque lo único que quiero es actuar de una manera más o menos decente...mi cabeza se puede volver loca, literalmente. Así que... estos días, con ciertas personas con las que hablo, estoy aprendiendo que no hay que darle tantas vueltas a las cosas. Tú tienes que actuar como te salga. Decir lo que pienses directamente. Hacer lo que te salga, lo que tú sientas que hay que hacer. Y si eso extraña o confunde o da que pensar, pues bueno, es tu opinión y tu forma de ver las cosas, que puede agradar a unos, pero no a todo el mundo. Dejarte llevar, sobre la marcha... Hacer lo que veas y en función de como reaccione el resto (de, en definitiva, las consecuencias de la elección de decir o hacer una u otra cosa) tú ir actuando como sientas. Y si te equivocas, pues te equivocas. Te disculpas o no, en función de cómo lo sientas y de cuál sea tu opinión y luego ya se verá cómo van surgiendo las cosas... Y si se llega a una situación que no te agrada y que no se puede remediar porque la otra persona no pone de su parte... Pues habrá que aprender del error cometido y seguir adelante. Sin darle vueltas a las cosas, sin preocupaciones y dejándote llevar un poco por tu instinto, lo cual no quiere decir que desfigures la realidad y vivas en un mundo paralelo al real. Así que, lección aprendida. No hay que pensar tanto. A veces es mejor dejarte llevar y asumir que no todo el mundo va a pensar como tú, porque todos somos distintos. 

"Socializar... a veces... pinta muy peliagudo, pero con la práctica y a base de ensayo-error se pueden conseguir grandes avances. Y uno de ellos es este: sonreír, reír, disfrutar, y vivir sin preocupaciones, sin darle muchas vueltas a las cosas, por muchos problemas que creas tener."